domingo, 15 de marzo de 2015

Reseña: Bienvenido, gamberro.

Bienvenido, gamberro.

Autora: Mellisa Hall.


Sinopsis:
Zoe Kizer siempre ha pensado que su vida era perfecta: una familia maravillosa, y un novio deportista. Pero cuando sus padres toman la decisión de acoger a un adolescente, Zoe empieza a ver el mundo de otra manera.
La vida fue cruel con Axel Cox; sobrevivió a los golpes de su padre, y a la adición de su madre con las drogas.
Al quedar ambos en el mismo camino, se darán cuenta que sus vidas no son tan diferentes. El amor puede llegar cuando menos se espera… ¿podrán dejar sus diferencias a un lado y quererse?

"- Vaya, princesita - susurró-, te acabas de meter en el cuento equivocado.
Alcé la cabeza.
- ¿Éste está lleno de ogros y locos que venden drogas?
Eso le molestó. "

Opinión personal.

Para comenzar debo decir que el título no me llamaba la atención ni siquiera un ápice, quizá era por el hecho de que no sabía el significado de la palabra "gamberro", o porque la palabra en sí me sonaba como medicina para perros. De cualquier manera, le pasé miles de veces por el frente y nunca me tomé el tiempo de darle una oportunidad al libro con poca fama y un nombre bastante extraño.

En parte, muchas cosas no las esperaba, por lo cual pensé que sería correcto dar mi opinión.

Zoe Kizer es una chica con poca paciencia y que le gusta que las cosas se hagan a su modo. A pesar de que siempre actúa como una persona fuerte, es capaz de derrumbarse por la más mínima cosa. Zoe, con unos padres "perfectos" y un novio popular, se encuentra viviendo su vida de la manera más normal del mundo.

Eso obviamente sólo dura hasta que llega el chico de acogida que sus padres ha estado esperando con tantas ansias, Axel Cox.

Axel es un chico de diecisiete años, traficante de drogas y con más tatuajes que piel, pero todos los dibujos que lo cubren tienen un sólo propósito: esconder todas las heridas y cicatrices que le ha dejado su horrible y tormentoso pasado. Con una mamá drogadicta y un papá que lo trataba como piñata, Axel queda no sólo dañado física sino que mentalmente también. 

El libro no es increíble pero es bastante bueno. La mayoría de las veces el diálogo me dejaba descolocada, no sólo por el hecho de que los protagonistas eran bastante lacónicos en cierto sentido, si no por el hecho de que aún con frases tan recortadas y tan pocas palabras, lograban decir exactamente lo que hacía falta. Lo cual me dejó releyendo la misma página más de dos veces.

La historia es narrada por Zoe y unas cuantas veces por Axel, esto por supuesto hace que la lectura sea bastante amena y fácil de llevar. La autora no se anda con rodeos y casi nunca sabemos como están vestidos los personajes, a qué hora o cómo se levantan, o lo que hacen en el transcurso del día. Generalmente vemos lo que la autora quiere ver: Axel y Zoe juntos.

Para finalizar hago hincapié otra vez en que no es un libro excelente o buenísimo, pero te deja una enseñanza muy hermosa: ninguna vida es perfecta. Todos tenemos cargas que llevar y aunque a veces somos egoístas y creemos que nuestras cargas son lo peor, siempre habrá alguien ahí afuera con unas más pesadas que las nuestras.

No todo es lo que a simple vista miramos.

Tienes que leerlo.